Trabajo por objetivos, no por instrucciones sueltas
Una tarea empieza con un objetivo y sus criterios de aceptación, no con una lista de comandos. AIdrasil define el alcance, identifica los riesgos y propone cómo verificar que el resultado sirve. Si el objetivo es ambiguo y la ambigüedad bloquea, pregunta antes de escribir código.
Etapa 1 · Conectar
Se conecta al repositorio autorizado y crea un entorno de trabajo aislado. Antes de modificar nada mapea arquitectura, dependencias, convenciones y restricciones del proyecto, de modo que los cambios respeten lo que ya existe.
Etapa 2 · Construir
Implementa el cambio en una rama propia, dentro de un entorno separado del productivo. Respeta el stack, el estilo del código y los límites definidos por la organización. Los secretos permanecen fuera del repositorio y las consultas a base de datos van parametrizadas.
Etapa 3 · Verificar
Ejecuta pruebas funcionales del camino exitoso y de los casos límite, análisis de calidad, revisión de dependencias y controles de seguridad sobre código y secretos. Si un control falla, el cambio no avanza: vuelve a construcción.
Etapa 4 · Documentar
Registra qué se decidió y por qué, qué riesgos quedaron abiertos, qué pruebas se corrieron y con qué resultado. Esa documentación viaja con el cambio y es lo que permite auditar después sin reconstruir el contexto de memoria.
Etapa 5 · Entregar
Entrega un Pull Request revisable con la evidencia adjunta y solicita autorización humana explícita antes de integrar, desplegar o trabajar con datos productivos. La decisión de mérito sigue siendo del equipo.
Memoria y contexto por proyecto
Cada proyecto mantiene sus decisiones, pendientes y evidencia. Eso reduce la pérdida de contexto entre sesiones y evita que cada tarea empiece explicando de nuevo cómo funciona el sistema.